Escrito por
Karen Alexa
23-08-2026
¿El minimalismo está borrando la identidad de las marcas mexicanas?
Durante los últimos años, el minimalismo se ha convertido en uno de los estilos visuales más utilizados en el mundo del branding. Logotipos más simples, menos colores, tipografías limpias y formas geométricas aparecen cada vez con mayor frecuencia en las identidades de las marcas.
Y tiene sentido. Una identidad sencilla puede funcionar mejor en redes sociales, aplicaciones, sitios web y pantallas pequeñas. También puede transmitir una sensación de modernidad, orden e incluso exclusividad.
Pero existe una pregunta interesante cuando hablamos de marcas mexicanas:
México tiene una cultura visual que difícilmente podría describirse como minimalista. Basta mirar los mercados, los rótulos, los textiles, la artesanía, los carteles, la arquitectura o los empaques tradicionales para encontrar una enorme cantidad de colores, texturas, símbolos y formas.

Antes de culpar al minimalismo, hay que reconocer que simplificar una identidad no es necesariamente algo negativo.Una marca necesita adaptarse a nuevos medios y públicos. Un logotipo que funcionaba perfectamente en una lata o un espectacular hace décadas puede necesitar ajustes para aparecer como un ícono diminuto en una pantalla.
Cuando muchas marcas utilizan las mismas tipografías, reducen sus paletas, eliminan detalles y adoptan formas cada vez más limpias, existe el riesgo de que comiencen a parecerse entre sí. La identidad visual mexicana está llena de referencias.
Tenemos colores intensos, ilustraciones, patrones, lettering, símbolos prehispánicos, elementos populares y una enorme tradición gráfica. No significa que todas las marcas mexicanas deban utilizar estos recursos, pero sí demuestra que nuestra cultura visual tiene muchas posibilidades más allá de las paletas neutras y las composiciones minimalistas.

Por eso, cuando una marca mexicana simplifica su identidad, vale la pena preguntarse qué elementos decide conservar y cuáles decide abandonar.
Algunos rediseños demuestran que es posible modernizar una marca sin eliminar su personalidad. Otros muestran lo difícil que puede ser simplificar símbolos que tienen un peso cultural y emocional.
Uno de los aspectos más interesantes de los rediseños es que, en algunos casos, el cambio no se limita a “hacer más sencillo” un logotipo. La transformación puede ser tan grande que la marca termina transmitiendo una personalidad completamente diferente.
CEMEX: ¿qué pasa cuando se simplifica demasiado?
En 2023, CEMEX presentó una nueva identidad visual, siendo la primera modificación importante de su logotipo en más de 30 años. La empresa explicó que buscaba una imagen más fresca, cercana y dinámica, adaptada a una compañía más digital e innovadora.
Visualmente, el cambio fue considerable. La tipografía perdió parte de sus formas angulares, las franjas azul y roja fueron suavizadas y la nueva composición adquirió una apariencia más limpia y contemporánea. Un detalle especialmente interesante es que desaparecieron las reminiscencias visuales a las grecas prehispánicas que estaban presentes en la identidad anterior.

¿Modernizar una marca también implica dejar atrás parte de su personalidad visual?
CEMEX conserva elementos importantes de su identidad, como sus colores y las franjas características, pero el resultado general es mucho más limpio y digital.
Es precisamente este tipo de cambio el que hace que podamos preguntarnos si estamos frente a una evolución natural o ante una identidad que comienza a parecerse demasiado a otras marcas contemporáneas.
Coppel: simplificar sin perder el símbolo
Coppel ofrece un contraste interesante.
En 2025, la marca presentó una nueva identidad visual y transformó su tradicional llave en un símbolo más contemporáneo, modular y adaptable a medios digitales.
A diferencia de un rediseño que elimina sus elementos más reconocibles, Coppel decidió conservar precisamente aquello que durante décadas había formado parte de su identidad: la llave.
El resultado es más minimalista, pero el concepto permanece.
Esto demuestra que simplificar no necesariamente significa borrar la historia de una marca. También puede significar reducir lo secundario para darle mayor fuerza a lo esencial.

Aeroméxico: evolucionar sin abandonar un símbolo
Aeroméxico es otro buen ejemplo de evolución visual.
El Caballero Águila se convirtió en uno de los elementos más reconocibles de la aerolínea y ha experimentado diferentes modificaciones a lo largo de las décadas. La marca ha conseguido actualizar su identidad manteniendo ese símbolo como parte importante de su reconocimiento.
El símbolo puede simplificarse, adaptarse y funcionar en nuevos medios sin perder por completo el vínculo con su historia.

Tecate: una identidad más limpia, pero con sus códigos principales
En 2026, Tecate presentó una nueva identidad visual después de un proceso de desarrollo de más de un año. El rediseño apuesta por una imagen más moderna y limpia, pero mantiene elementos reconocibles como el águila y sus colores tradicionales.

Sabritas: modernizar mirando hacia sus raíces
Sabritas también renovó recientemente su identidad. Su rediseño busca actualizar la imagen de la marca mientras conserva elementos reconocibles y refuerza referencias relacionadas con su origen y sus productos.

Este caso funciona como otro contraste, en lugar de entender la modernización como eliminar todo lo anterior, una marca puede utilizar su propia historia como punto de partida.
La identidad cambia, pero busca recordar de dónde viene y quizá ahí está una de las claves de cualquier buen rebranding. No se trata de conservar absolutamente todo, sino de saber qué no se puede perder.
La Selección Mexicana: cuando simplificar genera debate
En 2021 se presentó un nuevo escudo para la Selección, con una representación mucho más simplificada del águila y una composición pensada para funcionar en distintos medios.

Sin embargo, el cambio también provocó nostalgia y críticas entre aficionados que extrañaban el emblema anterior, que tenía una presencia visual más compleja.
Cuando simplificamos una identidad, no siempre estamos eliminando solamente líneas o colores. A veces estamos modificando la manera en que las personas reconocen y sienten una marca.
¿el minimalismo está borrando la identidad?
El minimalismo puede ser una herramienta excelente cuando ayuda a una marca a comunicarse mejor. El problema aparece cuando todas las marcas terminan utilizando la misma solución.
Una identidad fuerte no depende de tener muchos elementos. Depende de tener elementos significativos. Una marca puede ser minimalista y seguir teniendo una personalidad enorme. Lo importante es que la simplificación no elimine aquello que la diferencia de las demás.
Para las marcas mexicanas, esto representa un reto todavía mayor. En una cultura visual tan diversa, modernizarse no debería significar necesariamente adoptar una estética internacional y neutral.

Porque una marca puede ser contemporánea, funcional y digital sin dejar de tener carácter.
Quizá el futuro del branding mexicano no está en elegir entre minimalismo y maximalismo, sino en encontrar una manera de combinar la funcionalidad del diseño contemporáneo con aquellos elementos que hacen que una marca se sienta propia.
Después de todo, si quitamos todo lo que hace diferente a una marca para que se vea moderna, ¿qué queda para reconocerla?