Ubli | La monotonía del diseño con la IA

La monotonía del diseño con la IA

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Basta con pasar unos minutos en redes sociales para empezar a notar algo curioso: cada vez es más común encontrar contenidos que, aunque pertenecen a marcas diferentes, terminan teniendo un estilo muy parecido. Los mismos colores, composiciones, efectos, ilustraciones e incluso formas de presentar una idea comienzan a repetirse.


 

Y aquí surge una pregunta: si la IA está al alcance de todos, ¿qué tan diferente puede ser lo que creamos con ella?

 

La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta muy útil para crear contenido. Permite generar imágenes, buscar ideas, experimentar con diferentes estilos y agilizar procesos que antes podían tomar mucho más tiempo. Sin embargo, su facilidad de uso también ha hecho que muchas personas recurran a ella para crear contenido que antes habrían encargado a un diseñador.

 

 

Utilizar una herramienta de IA podrá ser más rápido, sencillo y, en algunos casos, más económico que contratar a un profesional. El problema aparece cuando esa comodidad empieza a influir en la manera en que una marca se presenta y comunica. La IA aprende a partir de grandes cantidades de información que ya existe. Por eso, cuando muchas personas utilizan las mismas herramientas y hacen solicitudes similares, es posible que los resultados terminen siguiendo patrones parecidos. 

Esto no significa que la IA haga diseños malos. El problema es que cuando todo empieza a verse igual, destacar se vuelve mucho más difícil.

Pensemos en una marca que quiere diferenciarse de su competencia, pero utiliza los mismos estilos, tendencias y referencias que cientos de marcas más. Puede tener contenido atractivo, pero si visualmente se parece a todo lo demás, ¿qué hará que las personas la recuerden? 

La identidad de una marca no está solamente en su logo. También está en sus publicaciones, campañas, fotografías, ilustraciones, videos, colores, formas de comunicar y en la manera en que se presenta ante su público, todo esto construye una imagen que permite reconocerla y diferenciarla.

 

 

Aquí es donde el trabajo del diseñador adquiere un valor que va mucho más allá de crear una imagen bonita, diseñar contenido para una marca significa entender qué quiere comunicar, a quién quiere llegar y qué la hace diferente. La IA puede ayudarnos a explorar ideas, pero el diseñador puede tomar esas ideas, cuestionarlas, modificarlas y convertirlas en algo que realmente tenga sentido para la marca.

 Esto tampoco significa que debamos dejar de utilizar la inteligencia artificial. Al contrario, puede ser una herramienta increíble cuando sabemos aprovecharla. El problema no está en utilizarla, sino en dejar que haga por completo un proceso que necesita de una visión propia. Hay una diferencia entre utilizar la IA para ayudarte a crear y utilizarla para evitar el proceso creativo.

Si una herramienta está al alcance de todos y todos comienzan a utilizarla de la misma manera, aquello que podía hacernos diferentes puede terminar convirtiéndose en algo común.

 En medio de tantas herramientas capaces de generar contenido en segundos, lo que realmente puede hacer la diferencia es aquello que tiene un toque humano: nuestras experiencias, emociones, errores, ideas y formas de ver el mundo.

 

 

Recuerda la inteligencia artificial puede ayudarnos a crear más rápido, pero ser rápido no siempre significa ser memorable. Una marca puede utilizar la IA, seguir tendencias y aprovechar las herramientas que existen actualmente sin perder su identidad. La clave está en no dejar que la herramienta decida por completo cómo queremos presentarnos y comunicarnos.

Porque al final, el problema no es que la IA pueda crear, el problema aparece cuando todos empezamos a crear de la misma manera.

Ubli | Jennifer Sánchez
Escrito por:

Jennifer Sánchez

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