Publicidad comparativa: ¿Funciona atacar a la competencia?

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Cada vez más, el mercado se satura de anuncios que prometen “calidad”, “precio bajo” y “el mejor servicio”, y diferenciarse se vuelve cada vez más complejo. Por ello mismo la publicidad comparativa aparece como una estrategia directa: mencionar (o aludir) a la competencia para destacar por qué tu producto es mejor. Pero, ¿realmente funciona? ¿Es legal? ¿Es recomendable?

La publicidad comparativa

Se trata de una estrategia de marca que compara explícita o implícitamente su producto o servicio con el de un competidor para resaltar ventajas específicas como: precio, calidad, rendimiento, duración, beneficios, etc.

Un ejemplo clásico es el enfrentamiento conocido entre Coca-Cola y Pepsi, donde ambas marcas han utilizado campañas que aluden directamente a la otra para reforzar su posicionamiento.

 

¿Por qué funciona la publicidad comparativa?

  1. Claridad inmediata: El consumidor entiende rápidamente la diferencia. No hay mensajes ambiguos.
  2. Reduce la indecisión: Cuando el cliente está entre dos opciones, la comparación puede inclinar la balanza.
  3. Genera recordación: Las comparaciones suelen ser más memorables porque introducen tensión, contraste o incluso humor.
  4. Posiciona estratégicamente: Permite ocupar un lugar claro en la mente del consumidor: más económico, más rápido, más duradero, más innovador.

Riesgos de la publicidad comparativa

Pero no todo es ventaja, la publicidad comparativa también conlleva sus riesgos a considerar: 

  • Puede percibirse como ataque: Si el tono es agresivo, puede generar rechazo o victimizar a la competencia.
  • Puede darle visibilidad gratuita al competidor: Especialmente si tu marca es menos conocida. Compararte con un gigante puede terminar beneficiándolo.
  • Riesgos legales: Las afirmaciones deben ser comprobables, objetivas y no engañosas. De lo contrario, puede haber sanciones o demandas por competencia desleal.

Es mejor usarla siempre y cuando tengas datos verificables que respaldan las ventajas de tu producto, y cuando tu público ya conoce a la competencia.

Debe de: 

  • Basarse en datos reales.
  • Mantener un tono profesional.
  • Enfocarse en beneficios, no en ataques.
  • Evitar exageraciones.
  • Tener respaldo legal si la comparación es directa.

 

La clave no es “golpear”, sino demostrar valor. La publicidad comparativa no es una guerra; es una herramienta estratégica. Bien utilizada, puede acelerar decisiones de compra, reforzar posicionamiento y diferenciar en mercados saturados. Mal ejecutada, puede dañar reputación y credibilidad.

No se trata de decir “somos mejores”. Se trata de demostrar por qué lo eres con estrategia.

Ubli | Karen Alexa
Escrito por:

Karen Alexa

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